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Publicado por el 2 Agosto, 2008 en Noticias | 0 comentarios

Golpe a Burger y McDonald’s: California prohibió las grasas trans

burgerkingEn 2006, New York se convirtió en la 1ra. ciudad de USA en luchar contra la presencia de las ‘grasas trans’ en los restaurantes, y luego le siguieron Philadelphia y Seattle. Ahora, se le suma un 1er  que tiene ciudades tan importantes como Los Ángeles y San Francisco.

“California es líder cuando se trata de fomentar la salud y buena alimentación”, ha afirmado el gobernador Arnold Schwarzeneger. “Hoy damos un gran paso en dirección a un futuro más sano para California”, agregó. Será uno de sus legados cuando deje la gobernación.

¿Qué son las ‘grasas trans’?

Las ‘grasas trans’ se obtienen a partir de un proceso industrial conocido como ‘hidrogenación’. Estos lípidos se han utilizado durante décadas por la industria alimentaria ya que permiten mejorar el sabor, la textura e incluso la perdurabilidad de los productos.

Sin embargo, numerosos estudios han asociado su consumo con un aumento más que considerable de los problemas de corazón. Una revisión publicada en julio de 2006 en la revista ‘The New England Journal of Medicine’ apuntaba que consumir ingerir 5 gramos diarios de esos lípidos aumenta 25% el riesgo de sufrir un infarto.

En sus conclusiones, ese artículo también destacaba el hecho de que estos lípidos contribuyen a elevar el nivel de colesterol LDL o “malo”, y a disminuir la presencia del HDL o “bueno”.

Gracias a la nueva normativa, los restaurantes, panaderías y cafeterías de California -el estado más poblado de USA- deberán dejar de utilizar en sus cocinas cualquier tipo de grasa, aceite o margarina que contenga ‘grasas trans’.

También los proveedores de estos establecimientos deberán someterse a la nueva regulación.

Según han anunciado las autoridades, se harán inspecciones sanitarias para vigilar que todos los locales cumplan la ley

Antecedentes.

Nacieron en la primera década del siglo 20, aunque su proliferación no llegó hasta los años ’60. A partir de entonces, se extendieron rápidamente por su bajo costo y ya que se creía que eran un buen sustitutivo de las grasas de origen animal (saturadas), que, en exceso, tienen un efecto nocivo para la salud. Pronto pasaron a formar parte de muchos de los productos de bollería, tentempiés, horneados y artículos de comida rápida que millones de personas consumen cada día.

En 2004, el gobierno danés se convirtió en el primero en desterrar de su territorio a los ácidos grasos trans a través de una ley que prohíbe la presencia de más de un 2% de este lípido en cualquier alimento.

Desde hace menos de 1 año, Canadá y USA exigen detallar su presencia en el etiquetado de cualquier producto y ya son varias las ciudades norteamericanas las que parecen querer declarar la guerra a estos lípidos.

Miéntras, en Europa, la situación es bien diferente. La polémica está servida en algunos países, como Reino Unido, y en otros el tema no parece prioritario. En nuestro país, la estrategia NAOS del Ministerio de Sanidad y Consumo para combatir la obesidad propugna reducir progresivamente la presencia de estas grasas en los productos alimenticios; sin embargo, aún no existe una normativa legal al respecto.

Las grasas trans están presentes de forma natural en los rumiantes, como las vacas u ovejas. Se generan a causa de la acción de determinadas bacterias en los estómagos de estos animales y se encuentran, en pequeñas cantidades, en su carne y los productos lácteos enteros. Sin embargo, no son este tipo de grasas las que preocupan a especialistas de todo el mundo, sino las que tienen su origen en la manipulación industrial.

A través de un proceso llamado hidrogenación es posible obtener este tipo de lípidos a partir de ciertas grasas vegetales. De forma sencilla y barata se obtienen así grasas y aceites de fritura que son muy útiles para la industria alimentaria, ya que permiten mejorar la perdurabilidad, el sabor y la textura de los productos.

“Hay multitud de estudios sobre el tema, es un asunto en plena ebullición y, aunque no está muy bien estudiado, ahora se ve que los ácidos grasos trans tienen una influencia parecida a las grasas saturadas”, explica Wenceslao Moreda, miembro del Instituto de la Grasa, una entidad dependiente del CSIC.

A finales del pasado mes de julio, la revista “The New England Journal of Medicine” publicó una revisión sobre este tema que repasó los últimos estudios científicos realizados sobre las grasas “trans”. En sus conclusiones, ese artículo destacó, entre otras cosas, el hecho de que estos lípidos elevan el nivel de colesterol LDL o “malo”, disminuyen la presencia del HDL o “bueno”, favorecen la aterosclerosis y aumenta considerablemente el riesgo cardiovascular.

“El consumo de grasas saturadas conlleva un considerable daño potencial y, sin embargo, ningún beneficio aparente”, apuntan los autores de ese estudio en el que se recuerda que ingerir 5 gramos diarios de esos lípidos aumenta 25% el riesgo de infarto.

La publicación de ese trabajo en el “New England”, que además reclamó al gobierno británico tomar cartas en el asuntos. En agosto, 4 grandes supermercados británicos anunciaron su decisión de retirar los ácidos grasos trans de sus propios productos.

Poco tiempo después, grandes empresas como Kellogg’s, Nestlé o Cadbury Schweppes secundaron esta medida anunciando su intención de reducir o retirar por completo estos lípidos de sus artículos.

Hasta la fecha, el gobierno británico no ha preparado ninguna ley al respecto y la polémica sigue gracias a la actuación de Oliver Ticket, líder de TFX, una campaña que reclama una ley que obligue al sector alimentario (incluidos los restaurantes) a excluir por completo los ácidos grasos trans de sus artículos.

En USA, donde desde enero de 2006 se exige que todas las etiquetas nutricionales detallen la presencia de grasas trans en cualquier producto, también existe un movimiento popular contra las grasas trans. Al igual que la campaña inglesa, ‘Ban Trans Fats’ insta a la población a desechar estos lípidos de sus despensas y reclamar una legislación similar a la danesa.

Canadá exige la especificación de grasas trans en las etiquetas de sus productos. El gobierno canadiense, que encargó la elaboración de un informe a un comité de expertos, continúa tomando medidas contra las grasas trans y tiene visos de convertirse pronto en el segundo país del mundo que destierra de su territorio a estos lípidos.

En Islandia y Finlandia se ha reducido la ingesta de grasas ‘trans’ debido a la decisión de muchos productores de disminuir su presencia en sus artículos. En España, como en tantos otros, aunque se ha reconocido el efecto nocivo de las grasas trans sobre la salud y se aplica una normativa de etiquetado nutricional más estricta, no existe una normativa clara sobre el tema.

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