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Publicado por el 30 junio, 2008 en Noticias | 0 comentarios

El silencio sanador

el-silencio-sanadorPor : Raquelina Luna, ahora que recién ha comenzado el verano, estación que nos invita a salir, a la expansión, a disfrutar más al aire libre, a compartir la alegría, buena música, una buena compañía, la playa, una buena conversación, te traigo la propuesta de ver la otra cara de la moneda. Te propongo el silencio. Tal vez no te das cuenta del bullicio interno, porque lo que es costumbre muchas veces se hace invisible o pasa desapercibido por efecto de la adaptación. Puedes darte cuenta del ruido externo, por ejemplo cuando tienes una planta eléctrica encendida a una distancia, que escuchas y que no te resulta estruendosa. Al cabo de un rato te olvidas del ruido y sólo cuando se apaga te percatas del enorme escándalo que estaba haciendo. Te propongo un experimento: apaga el radio, la televisión, no digas una palabra, no tomes un libro, no uses la computadora, aíslate, quédate en silencio así, sin más. Raro? Inquietante? Claro, vivimos en el desenfreno, llenos de estímulos visuales, auditivos, kinéticos y si no nos detenemos un instante no nos damos cuenta que andamos “llenos”. Para muchos estar en silencio es no hablar. Para compensar esa “soledad” se enciende el radio y se canta, se enciende la TV o se recurre a la lectura. Sin embargo, estar en silencio no incluye esas escapadas que son las que tenemos más a mano cuando no sabemos estar solos/as. Además ese silencio va más allá del ruido, del sonido que pueda haber en el entorno. El silencio interno te ayuda a ordenar los pensamientos, sentimientos , te ayuda en la quiertud del cuerpo, la salud física y mental. Cuando se aquietan esos remolinos de tu mente resurge tu propio ser, la reflexión, la intuición. Te pones más perceptivo/a, te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor con más detalle y agudeza, etc. El silencio nos permite escuchar al otro, a la naturaleza, a nosotros mismos/as. Disfrutamos del presente, alimentamos el espíritu. El silencio interior es diferente de la oración a la vez que complementario. Al orar “hablamos” con Dios, le agradecemos, le pedimos, de acuerdo con nuestra forma de vincularnos con lo espiritual. En esta práctica nos vaciamos de las palabras, de los contenidos mentales y sencillamente vibramos y dejamos que las respuestas lleguen a nuestro corazón sin la intermediación de las palabras. Se trata de ese “vaciarnos” del que hablaba Santa Teresa de Jesús y acceder al “palacio que está dentro de nosotros…. trono de grandísimo precio que es nuestro corazón”. Hay momentos que no son exactamente de quietud física y que podemos aprovechar para hacer silencio consciente : al manejar, al ducharnos, al barrer, caminar, acomodar la casa, etc. Son momentos válidos para desintoxicarnos de la palabra, del sonido de afuera y del ruido permanente en que vivimos por dentro. Quiero resaltar que la propuesta no tiene nada que ver con el aislamiento y con el dejar de compartir con el mundo y los demás. Al contrario, se trata de que estemos más en el presente en todo lo que hagamos, en cada instante, en cada oportunidad de estar con otros y en nuestra propia soledad. Se trata de que rescatemos la posibilidad de entrar en contacto con esa sabiduría interior, con la opción de hacer una pausa para retomarnos y tener respuestas más conscientes y armoniosas con los demás. Si crecemos en Silencio Interior, crecemos en armonía, equilibrio, serenidad, asertividad, claridad interna y esto va a notarse en el exterior a través de actos más sabios, justos y conscientes. El silencio se convierte en el equilibrio, en la otra polaridad que necesitamos para expresar lo valioso, lo que sí vale la pena, lo aclarador. En ese silencio, reposado, calmado y encauzado, fortalecemos nuestra capacidad de callar, de escuchar, de recogernos y de hablar en el momento oportuno, con el corazón. Es muy útil para reponer fuerzas, energías, para encontrarnos con nosotros mismos, para conocernos mejor y más profundamente. Como dice Juanes una de sus canciones, “necesito el silencio para poder encontrar mi propia voz y mi verdad. Y al final de la oscuridad, no me siento solo porque sé que estás conmigo” (tema, No creo en el jamás). También despierta nuestro artista interior, estimula nuestra creatividad. Los grandes genios del arte, los grandes hombres y mujeres de ciencia, despliegan en su interior grandes momentos de silencio y de ahí salen sus obras. El silencio es creador, fecundo, productivo, convierte al ser humano en canal de la gran fuerza creadora. Abrirnos al silencio consciente es abrirnos a un universo total e ilimitado de posibilidades. Esos momentos de silencio son el mejor vehículo para hacer el viaje al interior , hacia el corazón y reconocer su voz. Es una oportunidad maravillosa para empezar a entrar en contacto con ese ser único y maravilloso que eres y encontrar allí los tesoros de tu alma. Buen viaje!. Puedes encontrar los artículos anteriores en: www.lunavital.com

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