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Publicado por el 2 agosto, 2008 en Noticias | 0 comentarios

El agua, nuestro mejor aliado en la salud

el-silencio-sanadorEl mayor componente del cuerpo es agua, se calcula que entre el 55% y el 60 % del peso corporal total en un adulto y es esencial para que todo el sistema corporal esté en balance y gocemos de buena salud. También para que la piel luzca hermosa, luminosa e hidratada. Constituye el medio en que se diluyen los líquidos corporales (sangre, sudor, saliva, orina, secreciones digestivas, etc), posibilita el trasporte de nutrientes a las células y también de sus productos de desecho.

Entre otras bondades, el agua ayuda mantener el peso saludable, mejora la claridad mental, hidrata los tejidos (ojos, boca, nariz, mucosas..), regula la temperatura del cuerpo, mantiene el buen funcionamiento del sistema digestivo, previene el estreñimiento, desecha impurezas, contribuye en la absorción de minerales, vitaminas y nutrientes, también ayuda a llevar nutrición y oxígeno a las células y claro, mejora la condición general de la piel. Al hablar de agua en relación con la piel, es importante diferenciar la hidratación de la humectación. La primera es el agua que aporta la sangre a la piel, junto al oxígeno y demás nutrientes. En cambio, la humectación se refiere a la humedad que la piel toma del medio externo, de forma natural o artificial al usarse diversos productos elaborados en base de agua. Hoy en día existen excelentes productos para la humectación con aloes, aceites vegetales, ácido láctico, ácido glicólico, úrea, en forma de geles, emulsiones, cremas, etc. Ahora vamos a hacer énfasis en la hidratación y en todo lo que podemos lograr sencillamente tomando más agua. Nuestro organismo cuenta, de forma natural, con mecanismos de protección para evitar la deshidratación especialmente provocada por las condiciones externas. Sin embargo esta capacidad autorreguladora se altera o resulta insuficiente con los estímulos excesivos o con la disminución importante del abastecimiento de agua, causando sobre esfuerzo de los órganos y sistemas al trabajar bajo un estado de carencia. El nivel de hidratación corporal depende del equilibrio entre el agua que se ingiere, la que se queda en el organismo y las pérdidas por las diferentes vías de salida, especialmente por evaporación. La reserva de agua que tiene la dermis y la epidermis constituye el 20% del agua de todo el cuerpo y se pierde fácilmente con las agresiones externas. Por eso hay que tomar en cuenta no sólo la cantidad que consumimos sino los factores fisiológicos y ambientales, además de la actividad física. Entre esos factores adicionales a considarar están el aire acondicionado, la calefacción, el sol, frío, viento, estrés, las infecciones, calor, sudoración , etc Cuando hablamos de hidratación de inmediato pensamos en tomar agua, lo cual es excelente y es esencial, por supuesto. Sin embargo también debemos pensar en el balance de nuestra nutrición tomando en cuenta la cantidad que ingerimos de minerales, la variedad de frutas, verduras que también contribuyen al equilibrio hídrico del organismo. Una dieta balanceada, que incluya gran diversidad de alimentos y una buena dosis de agua, es por lo general, suficiente para mantener la hidratación corporal y cutánea. Se recomienda consumir 2/3 de onzas por libra de peso corporal. Por ejemplo, una persona que pesa 160 libras debe consumir unas 106 onzas. También, en base a otro cálculo, se recomienda a un hombre de constitución media consumir unos 3.7 litros de agua y a una mujer unos 2.7 litros, bajo condiciones normales. Hay que tomar en cuenta una ingesta adicional por ejercicio físico o transpiración excesiva o cualquiera de las otras condiciones que aumenten las pérdidas líquidas.

El equilibrio corporal y dérmico están constantemente amenazados por lo que debemos estar pendientes de nuestras necesidades habituales y las añadidas según el momento y lugar, manteniendo un suministro de agua constante. La atención debe ser especial en los niños y los ancianos que son los más vulnerables. Hidratar nuestro cuerpo no sólo es necesario cuando somos conscientes de que lo hemos sometido a un abuso ( como una exposición prolongada al sol). Es un error esperar a que los efectos de la deshidratación sean visibles o sensibles, porque estaremos necesitados de agua mucho antes de tener sed y mucho antes aún de que los efectos sean apreciables con la vista. Recordemos que somos eminentemente agua, nuestras células contienen agua y viven en el agua. Necesitamos agua para funcionar a plena capacidad, entonces no esperemos para abastecernos continuamente y hacer del agua nuestro mejor aliado de salud. Puedes encontrar los artículos anteriores en www.lunavital.com

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